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      “La  Humanidad  tiene  razones  que  la  Razón  del  Hombre  ignora”    

Notas

Cerebro
Christofredo Jacob y el origen del psiquismo.

Autor: Dr. Enrique J. Faccio
Fuente: Alcmeon

Web: http://www.alcmeon.com.ar

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Summary
The author makes a summary of Jakob's work in our country since 1889 up to his death in 1956. From a neurobiological point of wiew there are important papers of him dealing with the origin of the cerebral cortex from the striatum and the entorhinal areas. The so call circuit of Papez was first discover by Jakob in his neurobiological examinations. A summary is also presented about the importance of the philosofical ideas of Jakob taken from the neurobiological Frame, and that the new events that happens in the human cortex are indeed not new at all, but rather the evolution of some areas present in other mammals, in the evolution of life in earth.

Key Words: History of Psichiatry
Neurobiology
Brain's evolution

ALCMEON 3: 331-348, 1991

"Las sensaciones viscerales en sus diferentes componentes, contribuyen con un contingente importante para la atmósfera afectiva y el temperamento del individuo". "Hambre y amor" tienen aquí su residencia, y emiten desde la zona esplenial sus imperativos categóricos desde la comadreja hasta el hombre".
Prof. Ch. Jakob: Atlas del cerebro de los mamíferos de la República Argentina. Editorial Kraft. Buenos Aires, 1913.

"Lo consciente nace de lo pre e inconciente y los razonamientos filosóficos más abstractos son elaboraciones de ese protoplas;na ovular germinativo que fue capaz de organizar en constante evolución la especie humana fisicopsíquicamente".
Prof. Ch. Jakob. Folia Neurobiológica Argentina. Tomo I "Neurobiología General" . Aniceto López editor. Buenos Aires, 1941.

Nota Biográfica
No es propósito del presente trabajo realizar un resumen in extenso de la vida del sabio germano-argentino, ya que una descripción completa fue hecha en el magnífico libro del Prof. Dr.
Jacinto C. Orlando, sobre la vida de C.Jakob (17). En él narra Orlando que Jacok nació en Alemania (Wërnitz-Ostheim) en el año 1866. El 18 de junio de 1890 se recibe de médico en la Universidad de Erlanger siendo su tesis de doctorado de 1891 sobre aortitis sifilítica. Se incorpora luego a la Clínica Médica y Policlínica Universitaria dirigida nada menos que por Adolf Von Strumpell, con el cual se va a formar en esta disciplina tan complicada. Realiza entre otros trabajos la anatomía patológica de la enfermedad que hoy conocemos como paraplejía espástica de Strumpell. Por gestiones de Domingo Cabred, C. Jakob viene a nuestro país el 17 de julio de 1899.

De sus inumerables trabajos realizados durante esta primera época, destacamos aquí su presentación en el Congreso Científico Internacional Americano de 1910, lo que a posteriori sería el libro llamado "Atlas del cerebro de los mamíferos de la República Argentina ", escrito en colaboración con Clemente Onelli, en el que, como veremos más adelante, describe la historia y organización de la corteza cerebral. Esta primera etapa termina en el ano 1910, y como muy bien dice J.C. Orlando, "no se exagera afirmando que el pensamiento neurobiol6gico que irá elaborandoen los 40 años posteriores se sustentan en lo medular, en los hallazgos, investigaciones y análisis realizados entre 1899 y 1910".
Vuelve Jakob nuevamente a Alemania al comenzar 1911, dejando como sucesor (según D.L. Outes ) (19) al Dr. Luis Merzbacher quien era célebre por sus estudios de la microglía y sobre todo por ser el primer autor (según le consta al que suscribe estas líneas) que describe e interpreta correctamente desde el punto de vista anatomopatológico una leucodistrofia (nos estamos refiriendo a la enfermedad de Pelizaeus-Merzbacher).
Vuelve C. Jakob de Alemania y en 1913 es designado director del Laboratorio de Anatomía Patológica del Hospital Nacional de Alienadas (actualmente Hospital Nacional "Braulio A. Moyano") cargo este que iba a desempeñar hasta su jubilación en 1945. No obstante lo cual continúa con la publicación de sus trabajos hasta el año 1949 falleciendo en 1956.
Es muy notable recalcar que casi toda la tarea de C.Jakob gira, de una manera u otra sobre dos puntos fundamentales:
1. La ubicación del hombre en el cosmos, y
2. sobre los mecanismos de producción, a través de la filogenia, de las funciones mentales superiores.

El lector se percatará, a poco de leer, que la vida de Jakob sigue siempre una línea recta, y que, progresivamente, va aumentando sus conocimientos e ideas con el aporte de nuevos elementos de juicios morfológicos (sacados de la neuroanatomía, tanto comparada como patológica). Pasemos pues a su estudio.

El origen del psiquismo según Jakob
Las ideas que Jakob tenía acerca del psiquismo deben ser contempladas a la luz de los conocimientos neurobiológicos. Para este autor, los fenómenos psíquicos eran el resultado de los procesos intermedios que realiza un organismo entre la entrada de la información y la salida como conducta.
Distinguía así Jakob tres formas de psiquismo (7).
En primer lugar estaba lo que él llamaba plasmopsiquismos, que eran todas las conductas que llevaban a cabo los organismos unicelulares, en los cuales los procesos eran comandados por un citoplasma único. Un claro ejemplo de ello lo tenemos en las amebas, organismos unicelulares que reaccionan ante estímulos del medio ambiente. Pero no termina ahí sus consideraciones. Sabemos que en animales con cerebro formado, no solamente reaccionan ante el medio exterior, sino que lo hacen de acuerdo a la información que tienen de sus órganos internos. A este último proceso de centralización de información, Jakob lo denominaba el introyente (veremos con más detalle este punto más adelante), y la pregunta básica es, si hay o no, un introyente a este nivel. La respuesta para Jakob es afirmativa (10): los procesos de metabolismo (asimilación-desasimilación) mediado por proteinas y vacuolas de digestión y excreción, son el primer esbozo o primordio de la organización que encontraramos en organismos más evolucionados.

Remontándonos más en la filogenia, aparecen en escena los organismos pluricelulares con división en sus funciones y con ello hacen su aparición las neuronas o sus similares que se ubican primero como órgano único entre la entrada y la salida, y luego circuitos de neuronas, en las cuales una de ellas es la recepcionista del mensaje y otra la efectora. Un ejemplo característico de este fenómeno lo encontramos en las esponjas, con mecanismos de cierre y aperturas en sus poros, pero sin centralización de la información.
A medida que los organismos se vuelven más complejos la información se centraliza, con lo cual aumenta la capacidad de los organismos para adaptarse a un medio externo cambiante. Los mejores ejemplos de este grupo lo tenemos en los insectos y los vermes, en los que aparece una escala intermedia entre la entrada y la salida en forma de ganglios, uno de los cuales, el supraesofágico -epineurota- será el beneficiado en el proceso de teleencefalización. Es en este nivel donde la estructura compleja del neuroeje da origen a sistemas con funciones ya fijadas filogenéticamente. Al referirse a ellas, Jakob le da el nombre de filopsiquismos, en el sentido de que ya está fijada filogenéticamente su performance que se pondrá de manifiesto en diferentes momentos de la vida. Es en este nivel de lo filopsíquico que aparecen los reflejos y los instintos. Ambos, dice el maestro, son filopsiquismos pero los reflejos menos complicados e inconscientes (huelga decir que la acepción de csta palabra no tiene nada que ver con el inconsciente del psicoanálisis) estando los segundos a un nivel más superior que él llama "preconsciente". Vemos así, muy suscintamente, cómo el comportamiento, producto del psiquismo, va evolucionando desde una forma muy primitiva (plasmopsiquismo) donde el citoplasma único realizaba todas las funciones, hasta la centralización de la información, en forma de cadenas ganglionares en los invertebrados superiores, verdadero filopsiquismo sin posibilidad de cambio, y a cuyos mecanismos obedecen las funciones más elementales de reproducción, alimentación y en insectos más complicados, de un verdadero lenguaje prefijado (danza de las abejas para informar sobre el sitio donde se puede hallar alimentos).

Es muy evidente que la aparición de neuronas dió un marco nuevo a la evolución de la vida sobre la tierra, permitiendo la evolución del plasmopsiquismo a un neuroplasmopsiquismo como dice Jakob (9).
Hasta aquí todo es fijo y "preformado". El potencial endógeno neuronal, con los cambios en el medio interno, producen la conducta ante un estímulo externo adecuado. Pero la evolución no habría de parar aquí. En los vertebrados (en reálidad en los tunicados que son invertebrados) evoluciona un sistema nervioso no ya ganglionar, sino tubular, con una cavidad central que va progresivamente a tender a centralizar la información en su región más cefálica, derivada ésta, muy probablemente, del ganglio supraesofágico de los invertebrados. Si ya en estos últimos es posible encontrar una metamerización (las metámeras son segmentos tansversales sensitivo-motores del sistema nervioso que controlan un segmento corporal determinado) la misma no se pierde al llegar a los vertebrados. En estos últimos, de los peces al hombre, no solamente las metámeras continúan y se hacen más complicadas, sino que aparte se refuerza cada vez más la unión entre ellas (proceso de parametamerización), produciendo en conjunto la aparición de tres organizaciones neuronales: las arqui, paleo y neoneuronales. Las dos primeras son catalogadas por Jakob de filopsiquismos, pero para que emerja la consciencia se necesita de una base morfológica que posibilite una experiencia individual. Nos estamos refiriendo a la corteza cerebral externa como productora de los ontopsiquismos, tan característicos del hombre.

Veamos ahora como se van organizando estos tres niveles.
Los sistemas arquiencefálicos los encontramos a todo lo largo del neuroeje quedando como primer metámera el segmento olfatorio (que ya involucra territorios corticales antiguos) un segundo segmento relacionado con las fibras reflexógenas ópticas (mesencefálico) mientras que el tercer segmento sería el romboencefálico en relación con estímulos tactiles (trigémino) acústicos vestibulares (zona de núcleos vestibulares en relación con la región floculonodular del cerebelo) auditivos, gustativos, respiratorios y circulatorios, siguiendo luego por la médula espinal con su metamerización clásica y más sencilla por ser ella misma menos complicada en su organización. El total de segmentos que considera Jakob son 47, teniendo todos las características de zonas reflexógenas con distintas modalidades sensoriales o sensitivas según el nivel que consideremos.(9) Pero hay un hecho que resaltar: de acuerdo a la especie estudiada la complejidad de los segmentos varía, y si hemos de clasificar por ejemplo al hombre diremos que es un animal microsomático, macro-óptico y macroacústico. Resulta evidente que durante la evolución estos primitivos segmentos sensitivo-motores se empiezan a comunicar con otros de sentido longitudinal en relación con el eje central del encéfalo (concepto ya vertido de parametámeras) permitiendo de tal manera la interacción entre varias metámeras por un lado y por otro lado la centralización de datos para permitir una mejor performance al organismo. Es en este momento donde los reflejos (limitados en general a una metámera) se intensifican y de reacciones momentáneas pasan a ser efectos más duraderos y continuados: he aquí para Jakob el nacimiento de los instintos. Esta zona más nueva en cuanto a su desarrollo la denomina el paleoencéfalo . La misma se halla ubicada en la base cerebral y tiene dos aspectos muy claramente definidos: el primero de ellos recibe y organiza las relaciones somáticas y corresponde al cuerpo estriado (centro motor primitivo) mientras que la segunda recibe y organiza las reacciones simpático-viscerales estando representada por la zona periependimaria del mesencéfalo, diencéfalo y procencéfalo. Aparece aquí algo que había estado ausente de los primitivos sistemas arquiencefálicos: un cierto cariz de "agrado-desagrado", pero sin llegar a la plena consciencia de ello. Es así el umbral de la consciencia: el mundo preconsciente.

Pero los mecanismos encefálicos, que brindan una mejor permance en la relación del organismo con el medio, continúan en su escala ascendente. Y es así que vemos aparecer un primitivo manto cortical formado por neuroblastos y células de la glía que se ubica en la región alta del neuroeje en crecimiento con escasa o nula cantidad de sustancia blanca y que corresponde al esbozo de lo que luego será la corteza cerebral.
Partiendo de una organización más primitiva, como la de los peces y batracios, llegamos progresivamente a un cortex más complicado como es el que se ve de los reptiles al hombre. Este tipo último, al que hicimos mención se halla en sus formas más simples relacionado con un área para el olfato (región arquicortical tal cual vimos al estudiar la primera metámera) y un segundo tipo de corteza, mucho más complicada que la primera, en la cual se pueden identificar un doble sistema: por un lado una zona que se encarga de la recepción de los mensajes (función sensitiva) y que corresponde a la fascia dentada, mientras que otra de salida o motora, representado por la región ammónica (formación del hipocampo) y sus pirámides de salida. A este tipo de corteza con un nivel jerárquico superior al arquicortex lo denomina Jakob "el paleocortex". Y lambién la denomina biestriada, por tener separados los mecanismos de entrada y salida. Como éstas dos últimas formaciones son bilaterales, Ia sincronización de su funcionamiento es realizada mediante sistemas de fibras que unen entre sí ambos arquicortex (comisura blanca anterior) y ambas zonas amónicodentadas (psalterium o comisura interhipocámpica).

Pero a la par (o mejor dicho con evolución algo retardada respecto a éstos) que estos acontecimientos sucedían en las regiones cerebrales mediales, otros eventos están sucediendo en la convexidad de los hemisferios que ven lentamente aparecer un nuevo tipo de corteza: la neocorteza externa.
Si hasta aquí habíamos seguido un plan filético, ¿cómo se puede explicar desde el punto de vista neurobiológico un crecimiento tan complejo y que llega a su máximun en el hombre? Para explicarlo toma Jakob el ejemplo de lo que ve en la víbora ciega (anfisbena darwini): en cortes seriados de este especimen, halla un doble origen para la neocorteza externa (16). Según se desprende de sus estudios en la víbora ciega y de los posteriores que ralizaran Outes y Benítez (20), se observan dos desprendimientos celulares de estructuras mediales que van a contribuir a formarla. Por un lado, las capas externas de la corteza cerebral que tienen una función básicamente asociativa-receptiva, y que comprenden las capas de la I a la IV , son formadas por una migración celular que parte del antiguo arquipalio (zona de recepción primitiva de los estímulos olfatorios) mientras que las capas V y VI, de naturaleza motora, se originarían en el cuerpo estriado (n. Caudado) que es a su vez el centro motor más alto de los reptiles.

Estas teorías no se hallan aún demostradas, aunque la embriología ha aportado algunos datos de interés. El primer impulso migratorio de la zona periependimaria (matriz germinativa) va a dar origen a las capas externas, mientras que el segundo, que coincide con el impulso que dará origen al cuerpo estriado, va a dar origen a las capas motoras. Estas ideas del sabio ya se las pueden leer en su libro Von Thierhin zum Menschenhin, editado en Alemania por la editorial Lehmann de Munich en 1911, y en castellano en su libro ya citado del cerebro de los mamíferos de la República Argentina de 1913 (versión castellana en parte del de 1911).(6) La importancia de este hallazgo radica básicamente en lo siguiente: lo que antes era una zona primitiva con dos estratos (fascia dentada para la recepción y corteza amónica para la salida) pasan a ser una sola unidad que nunca más se ha de separar en la filogenia de- la corteza cerebral, de ahí que Jakob considere que no hay cortezas motoras puras o sensitivas puras, sino cortezas fundamentalmente motoras (Ms) pero que también tienen zonas sensitivas y otras fundamentalmente sensitivas (Sm) pero que conservan su capa efectora.
Se hace bien claro, para el que escribe estas líneas, que el plan de organización de la corteza cerebral responde al mismo tipo que hallábamos para los reflejos en las regiones arquiencefálicas (zona de recepción y salida), pero no ya separadas, sino unidas en una estratificación cortical más complicadas Esta corteza así formada, sigue evolucionando y queda separada del arquipalio por la cisura rinal, mientras que la depresión amónicodentada la separa del primitivo hipocampo. A medida que este neocortex así formado crece por lo que Jakob llama "potencialidad mitótica de sus neuronas" (7) tiende a empujar hacia abajo y adelante el hipocampo y el arco inferior del sistema límbico, llegando a un punto de su evolución que tiene que plegarse si quiere seguir creciendo más. Y al realizar este movimiento, en sentido lateral y medial, aparecen en la corteza surcos y cisuras que segmentan un estido anteroposterior al cortex externo, determinando lo que Jakob llama "segmentos corticales" (una discusión de estos segmentos lo va a repetir en casi todos sus trabajos sobre neocórtex), cada uno con un componente sensorial en la parte posterior del arco y motor en su parte anterior, variables de acuerdo al segmento cortical considerado. Los mismos, partiendo de la cisura de Silvio, son denominados perisilviano el primero, suprasilviano el segundo, ectodermal el tercero, esplenial o límbico externo el cuarto y límbico interno el quinto.

Se vuelve a repetir aquí algo que encontramos en lo profundo de sus pensamientos: nuevamente un arco reflejo modificado. Todo este desplazamiento deja al arco inferior del sector límbico inferior y medial, mientras que la cisura rinal, que en un momento estaba ubicada en la convexidad externa pasa a ser inferior y medial, tal como se la puede ver en los delfines, monos antropoides y el hombre con mayor claridad. Y es en un momento del desarrollo, por la gran cantidad de células que pueblan la convexidad externa, y por otro lado porque aparece un espacio libre en la línea media, que vemos en los vertebrados aparecer a la gran comisura de este neopalio: el cuerpo calloso (no en todos los vertebrados, sino en los más evolucionados). Quedan así constituidas, con la aparición del cuerpo calloso, las tres comisuras más importantes que vemos en el hombre, aunque destacando que la comisura blanca anterior lleva aparte en su zona medial filetes de la neoconeza externa de la punta del lóbulo temporal (zona temporal acallosa) tal cual se puede objetivar en el hombre.(3) Pero a la par que el cerebro se pliega lateralmente, también lo va haciendo en sentido anteroposterior, lo cual va a determinar una segmentación de los arcos corticales primarios. Es probable que en esta división la cisura más importante sea la de Rolando (una división sustancial en el neocórtex): por detrás de ella quedan las plataformas de llegada de los estímulos sensitivos (áreas de mielinización primaria de Fleschig), áreas de asociación y áreas terciarias, lugares éstos donde van a arribar cada vez más fibras nerviosas a medida que ascendemos en la filogenia, efecto de "avalancha", y efecto "multiplicador" (por la alta complejidad que alcanzan las elaboraciones cerebrales) teniendo esta región una función gnósica (de conocimiento) siendo por el contrario la corteza ubicada por delante de la cisura de Rolando, fundamentalmente piramidal y teniendo una función práxica (de organizar el acto motor).

Se hace aquí claro que con el desarrollo de esta neocorteza externa, hacen su aparición los ontosiquismos, en los que interviene un conocimiento no ya filético, sino vinculado con la experiencia individual y por medio del cual, en los seres humanos y dudoso para los delfines y monos antropoides, hace su aparición la conciencia.
Antes de seguir adelante vamos a ver con más detalle la organización que Jakob proponía para la cara medial (límbica) de los hemisferios, la organización y funcionamiento de la neocorteza externa y por último los conceptos finales de Jakob.

El Sistema Límbico según Jakob
Es muy probable que el primero que haya intuido las funciones del sistema límbico sea Paul Broca, según Corsellis (1), para quién el cerebro podía dividirse en dos sectores: por un lado la corteza externa o pars intelectualis, y por otro, la región límbica o pars animalis o brutalis, lugar éste de los instintos y afectos, pero sus ideas no habrían de durar mucho. La consideración de que esta zona encefálica se hallaba en regresión en el hombre y vinculada al sistema olfatorio, ganó rápidamente los círculos científicos, siendo denominada "rinencéfalo" (o cerebro olfatorio). Sobre este último punto se revela Jakob, llamando a esta zona la región del "introyente", lugar este de llegada de los estímulos que partiendo de los sistemas viscerales informan al sistema nervioso central sobre el estado de órganos sólidos y huecos, conformando también nuestras reacciones afectivas (de ahí el término empleado al comienzo de esta monografía sobre "hambre y amor tienen aquí su residencia...").

Pero veamos en detalle como es la organización anatómica de la zona para Jakob, y para hacerlo vamos a basarnos en su libro de 1913 sobre el cerebro de los mamíferos de la República Argentina y de las consideraciones que realizara en su trabajo J.C. Orlando (18) y Alfredo Thomson (25), en relación con estos circuitos y la prioridad científica de Jakob sobre alguno de los puntos.
Establece aquí Jakob, a partir del estudio de animales (perros y monos) y de casos patológicos en humanos, que las sensaciones de los órganos toraco-abdominales hacen su llegada al bulbo, puente y mesencéfalo y de ahí, mediante el pedúnculo del tubérculo mamilar hacen una estación en este núcleo gris para luego pasar por el fascículo mamilotalámico (o de Vic Dázir) al núcleo talámico anterior y de ahí, a los estratos supragranulosos (receptivo-asociativos) del gyrus cínguli mediante la radiación frontal interna. Corresponde según Jakob al sector límbico externo o esplenial, el cual como todo arco tiene dos funciones: una, de ubicación posterior y sensitiva (fenómeno gnósico o de conocimiento preconsciente) y otro sector anterior o de organización motora para el sector visceral (práxico). Esta corteza se halla muy ligada al sector visceral por un lado, e hipocámpico por otro. La descarga hacia el hipotálamo la realiza mediante el haz límbico-tuberiano. Hay que destacar que, según Jakob, este segmento esplenial es el segundo en aparecer luego del hipocámpico y que aparece en los gimnofiones perfeccionándose.
La salida de este sistema hacia el tallo cerebral es efectuada por un grueso manojo de fibras que se origina en las pirámides del hipocampo, da la vuelta, se decusa parcialmente en la comisura hipotalámica (totalmente, según Cajal) perdiéndose sus fibras en el tallo cerebral en busca de los núcleos motores del sector visceral correspondiente. Sólo algunas fibras da, según Jakob, a los tubérculos mamilares, siendo para él, la gran salida del sector límbico. Lo que la vía piramidal es para la corteza cerebral lo es el trígono para el sector límbico (de ahí el nombre que le da de sistema límbico-trigonal). Si bien Papez establece con mayor certeza este circuito (1937) (21) la proposición visceral - emocional de este circuito, le corresponde a C.Jakob, tal cual lo señala Orlando al hablar sobre la "documentación histórica de una prioridad científica". (Para más detalles sobre este punto pueden consultarse los trabajos aludidos anteriormente).
Una vez aclarados estos puntos sobre el sector medial pasemos a revisar los mecanismos de la convexidad cerebral y el examen final crítico de Jakob sobre estos puntos (un análisis en extenso de este sistema basado en amplia documentación puede verse en uno de los últimos trabajos de C. Jakob, "El trígono cerebral. Su significación neurobiológica" (11)).

Fundamentos neuroanatómicos del funcionamiento del neocortex
Hemos visto hasta aquí el desarrollo del neocortex en la escala filética, y cómo partiendo de una corteza primitiva ependimaria como la de los peces, cetáceos y batracios, llegamos hasta un cortex superior, al principio biestriado (región amónico-dentada) y luego, a una corteza única, con funciones sensitivas y motoras diferenciadas por su topografía intracortical.
El plan de organización básico, con una entrada sensitiva y una salida motora, era el mismo, pero lo que variaba en la corteza cerebral era básicamente la latencia entre la entrada y la salida, lo que indica bien a las claras que nuevas neuronas se hallan ubicadas entre ambos polos. La región posterior, gnósica (de conocimiento) mientras que la anterior de tipo práxica (organización motora) es lo que en un nivel de complejidad permite la experiencia individual y la aparición de la conciencia. Pero la pregunta es: ¿de qué depende este nivel de complejidad? o dicho de otro modo: ¿cuál es el factor intelectualizante?. La respuesta básica a estas preguntas es bien clara para Jakob: el factor intelectualizante son las pequeñas células de axón corto (neuronas de Golghi, tipo II, a diferencia de las I, que presentan axones largos) que aumentan en abundancia de los peces al hombre. Pero no solamente esto acontece en la neocorteza, sino que aumenta el contacto entre las células y se crean así lo que él llama microdinamismos, que son neuronas unidas entre sí en un plano vertical para analizar las llegadas de estímulos y transversal para reforzarlos. Estos mecanismos bio-psico-energéticos o neuroenergéticos en sentido amplio, deben tener para él bases físico-químicas, o sea verdaderos canales por los cuales se procesa la información. Las uniones entre diversas zonas de la corteza cerebral que se vehiculizan por las fibras que transcurren por la sustancia blanca, corresponderían a los macrodinamismos. Y al llegar a este punto tampoco varía su posición respecto a la organización básica del sistema nervioso como un arco reflejo con cambios más cuantitativos que cualitativos.
Resulta, para finalizar este punto, que los ontopsiquismos requieren:
1. estructura previa (apriori): elencéfalo.
2. estímulos internos (el introyente) y
3. estímulos externos con entrada por los órganos de los sentidos.

Bosqueja así Jakob, los principales mecanismos: la entrada por los órganos de los sentidos y la traducción de estos impulsos en términos físicos, mediante los cuales es posible abrir canales preferenciales de acuerdo al sentido que se trate y de esta manera posibilitar el conocimiento.

Síntesis final del pensamiento de Jakob
Es muy probable que en la construcción de su obra hayan intervenido los grandes morfólogos del siglo pasado, empezando por F.J.Gall, K.Wernicke, P. Broca, Fleshig y como relata J.C.Orlando, en su libro, Hertwig, Selenka, Kolliker y Von Gerlach. Su filosofía es pues la de una síntesis de las ciencias tal cual él relata en uno de sus últimos trabajos, lo que actualmente denominaríamos una filosofía a punto de partida de las ciencias naturales.
Toda su obra desde fines del siglo pasado, hasta sus últimos trabajos de 1949, tras casi 54 años de neurobiología, siguen una línea recta, aumentando tan sólo la cantidad de información en base a hechos neuroanatómicos, ya sea comparados o extraídos de la patología. Resulta así, que los procesos de simbolización, tan característicos de la especie humana, ya que representan procesos de abstracción entre el objeto y el símbolo, son indispensables para toda filosofía y surgen de una trama neural cada vez más complicada, y la conciencia, que es nuestro punto de unión con la realidad, un complejo proceso físico-químico dado por la transferencia de información entre la esfera interna (el introyente) y la esfera externa (neocorteza).

Resulta así claro, finalmente, que para Jakob los fenómenos psíquicos pueden ser seguidos con coherencia y orden desde los organismos unicelulares hasta el hombre. Lo nuevo que va aconteciendo no se realiza de la nada. Siempre lo más primitivo, por multiplicación celular, da origen a un estrato con funciones más elaboradas y que pueden por lo tanto aumentar las posibilidades de vida.
La bibliografía utilizada para esta descripción de las obras de Jakob, se halla al final del trabajo y ha sido expuesta sucintamente para que las ideas no pierdan coherencia. El último punto que queremos tratar aquí es cómo se pueden interpretar las ideas de C. Jakob a casi 28 años de su muerte.

Conocimientos actuales del S.N.C. a más de 35 años del fin de su obra
Con respecto a lo que Jakob llamaba plasmopsiquismos, sabemos hoy que la performance de los organismos se hallan en directa relación con la calidad de las proteínas que pueden elaborar y que tienen un doble origen: por un lado el A.D.N. como codificador de la secuencia de aminoácidos, y por el otro el medio ambiente en su rol de plegar la proteina y adquirir zonas de estereoespecificidad (15). En fin, resulta claro hoy en día que a nivel molecular"lo previo" para los seres unicelulares está dado por el A.D.N., y la influencia ambiental extema ayuda a darle la forma. Para el que suscribe estas líneas sería el representante a nivel molecular de la futura neocorteza, estando representado el sector límbico (la esfera introyente) por las vacuolas de digestión y el mecanismo enzimático celular. No habría una conciencia o un psiquismo disuelto a este nivel que se pondría de manifiesto al aumentar la complejidad de la materia. Todo sería demasiado específico y puntual como precursor.
Con respecto a los procesos de elaboración de los filopsiquismos es bien claro que las cosas no han cambiado mucho. La fijación de los circuitos a pautas genéticas ha sido puesto de manifiesto una y otra vez en los Laboratorios. Respecto a los ontopsiquismos, actualmente conocemos algo más. El funcionamiento en columnas o módulos de la neocorteza tan elegantemente expuesto por Hubel y Wiesel (4), en la región occipital, no hace más que reafirmar el viejo criterio extraído de la biología. Los módulos funcionan como sistemas perpendiculares al eje mayor de la corteza y excitaciones o inhibiciones condicionan el funcionamiento de otros. Es muy probable que de continuar ahondando a nivel físico (más que químico) sea la llave para el futuro entendimiento de la neocorteza.

Los neurotransmisores dan la posibilidad de que continúe la energía nerviosa su viaje, pero debe ser a nivel del fenómeno bioeléctrico en sí donde haya que buscar la emergencia del yo y la conciencia.
Los canales abiertos a los que se refería Jakob, deben corresponder a determinadas características bioeléctricas de la corteza cerebral.
Respecto a los mecanismos genéticos y epigenéticos intervinientes, las cosas son algo más claras hoy de lo que lo eran antes.(2) El mecanismo genético aseguraría la presencia de la malla dendrítico anodal, mientras que los estímulos externos, mediante una selección que partiría de los sectores límbicos (instintivos-afectivos) aseguranía la conducción por los canales elegidos desde la esfera del introyente. Al respecto, hay que recordar que no hay almacenado en el neocortex hechos sin significación afectiva: los hechos sin trascendencia emocional están olvidados, como mecanismo de protección para no saturar canales y aprovechar el aprendizaje útil para las futuras performances. Si esto es sólo físico o surge algo diferente al llegar a este nivel de complejidad como sugieren varios autores (22) (24) no lo sabemos, pero lo que sí es seguro, es que tenemos que seguir el trabajo de reducción, que es, al fin y al cabo, lo que ha hecho progresar a las ciencias.
Hablar de programas no materiales puede resultar correcto, pero la ciencia actualmente no está preparada para semejante afirmación, (que en realidad corresponde a lo metafísico como hecho extra-empírico) y una actitud dualista en los laboratorios, llevaría a un punto final, muy precoz aún para hacerlo en base al hecho de que al libro de la vida le faltan no hojas, sino capítulos enteros. Es mejor así, continuar con programas materiales (23), y pensar en poder demostrar que los símbolos (alejamiento del nombre con el objeto) resultan de la interacción de canales abiertos en continua sucesión temporo-espacial de bioelectricidad. Lo diferente o impredictible de cada persona estaría dado por el "apriori" (cerebro y conexiones) y el contacto de éste con el medio físico externo.

Respecto al antiguo introyente hemos adelantado mucho en su conocimiento. Partiendo de las ideas de Mc Lean (14) (y en las citas anteriores de otros trabajos), es probable por lo menos que nuestro cerebro haya progresado en algún punto hace 200 millones de años a partir de cambios genéticos en reptiles, cuya plataforma más alta para este autor serían sus ganglios de la base como parte motora, mientras que la parte central del tallo cerebral, formación reticulada y mesencéfalo, formaría con este lo que en el hombre llama el "Complejo R" (reptil).
Pero en los mamíferos y por los mecanismos antedichos, se agrega el sector límbico (paleomamífero) para llegar finalmente en mamíferos superiores al llamado cerebro "neomamífero", que no es otra cosa que la convexidad en constante crecimiento. Entre el planteo de Mc. Lean y el expuesto por Jakob no hay mucha diferencia, salvo el hecho de que Jakob dominaba más la neurobiología (a mi entender) y Mc. Lean contaba (por ser más reciente) con una base de información más sólida. El circuito límbico ha cambiado en su anatomía, pero la base funcional, el antiguo introyente de Jakob, sigue estando en la profundidad de nuestros hemisferios cerebrales.

Resumen
Se realiza un resumen de la obra de C. Jacob, el neurólogo más importante que tuvo Argentina. Dentro de ella se resalta: 1) el origen de la neocorteza externa, 2) la organización funcional de la misma, 3) los segmentos corticales según su evolución filogenética y 4) se analiza el mal llamado circuito de Papez (1937), descubierto por Jakob en nuestro país en la primera década de 1900. La evolución del psiquismo sigue el plan estructural de la filógenia hasta llegar a los ontopsiquismos, tan propios del hombre.

Palabras claves: Historia de la Psiquiatría
Evolución cerebral
Neurobiología


Bibliografía
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1. Corsellis, J. A. N.: Psychoses of obscure pathology. En "Greenfield's neuropathology". Year Book Medical Publishers. Chicago, 1976.
2. Changeaux, J. P.: L'homme neuronal. Paris, 1983.
3. Goldar, J. C.: Cerebro límbico y psiquiatría. Editorial Salerno. 1975.
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Junio 2000