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      “La  Humanidad  tiene  razones  que  la  Razón  del  Hombre  ignora”    

Notas

Neurociencia

Tema: Neurociencia
Titulo: Nuestra cultura se basa en la imitación
Autor: Giacomo Rizzolatti
Fuente: laopinioncoruña.es   Web: http://laopinioncoruna.es

Nuestra cultura se basa en la imitación

"La empatía se puede mejorar si se fomentan ciertos valores sociales", sostiene el neurobiólogo, codescubridor de las neuronas espejo y premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica de este año, Giacomo Rizzolatti, quien asegura que la capacidad de comprensión inmediata de lo que hacen los demás "tiene una base neurológica". "Nuestra cultura se basa en la imitación", subraya

 

Giacomo Rizzolatti: ´Nuestra cultura se basa en la imitación´
"Hemos evidenciado que la capacidad de comprensión inmediata de lo que hacen los demás tiene una base neurológica"
Giacomo Rizzolatti, durante la entrevista. / nacho orejas

Giacomo Rizzolatti, durante la entrevista. / nacho orejas 
"La empatía se puede mejorar si se fomentan ciertos valores sociales", sostiene el neurobiólogo, codescubridor de las neuronas espejo y premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica de este año, Giacomo Rizzolatti, quien asegura que la capacidad de comprensión inmediata de lo que hacen los demás "tiene una base neurológica". "Nuestra cultura se basa en la imitación", subraya
ANDRÉS MONTES | OVIEDO Nuestra condición de seres sociales ha contribuido a modelar el cerebro humano de una forma decisiva. Buena parte de lo que nos singulariza respecto al resto del reino animal procede de la interacción con los demás, que ha dejado un rastro neurológico crecientemente visible a través de los progresos en el conocimiento del cerebro. Y uno de los que más han contribuido a poner en evidencia la base neural de esos resortes sociales es el neurofisiólogo Giacomo Rizzolatti, codescubridor de las neuronas espejo, las que nos permiten ponernos en lugar del otro. Rizzolatti -premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica de este año, junto a los también neurobiólogos Joseph Altman y Arturo Álvarez-Buylla- defiende la importancia de algo tan, en apariencia, desacreditado como la imitación y la sitúa en el centro de nuestra cultura. "La imitación es buena. Los niños deberían aprender a imitar", propone.

-¿Las neuronas espejo son un elemento crucial para la interacción humana?

-Podemos comprender a las personas de dos maneras bastante complicadas. Por un lado, de una forma lógica y, de otro, de forma inmediata. Si cojo una copa de agua, el que me observa comprende lo que hago a partir de los movimientos, que sería la manera lógica de entender esa acción. La forma comprensión inmediata consiste en que al percibir esa acción el observador dice 'va a beber' o 'va a mover la copa de sitio'. En lo emocional ocurre lo mismo. Si vemos a una persona llorando, comprendes que pasa algo, igual que interpretamos un emoticono. Lo que nosotros hemos hecho es poner en evidencia que esta manera inmediata de comprender a la gente tiene una base neurológica. Hay neuronas que descargan directamente cuando el sujeto hace algo o cuando ve a otro hacerlo, y en ambos casos tienes el mismo programa motriz.

-Desde una perspectiva evolutiva y considerando que una parte importante de nuestro desarrollo cerebral está vinculado a la socialización, ¿podemos decir que esas neuronas están en la base de la evolución humana?

-Sabemos que los monos tienen este tipo de neuronas, sabemos que se comprenden, aunque desconocemos cómo establecen empatía entre ellos. No sabemos nada sobre este asunto en los roedores, pero sí sobre las aves, que tienen un centro para producir el canto y la misma neurona implicada en esa emisión sirve par entender el canto de otra ave. No es un sistema empático, pero sí de comprensión. En el caso de los seres humanos hay un mayor grado de empatía que en cualquiera de las otras especies, somos criaturas más sociales.

-La carencia de empatía que se da en ciertas patologías ¿puede guardar alguna relación con deficiencias en esas neuronas?

-Eso es más complejo. En primer lugar, salvo psicópatas muy severos, todos tenemos esa reacción de empatía, algo que puede mejorar si se vive en un entorno que considera importantes ciertos valores sociales o puede disminuir si se incentiva el egoísmo o se enfatiza demasiado el éxito individual y no la persona como integrante de un grupo social. Hay quienes, por su trabajo, tienen que ser 'no empáticos', como policías o miembros de las fuerzas especiales. También los cirujanos, que no pueden llorar cuando están operando. A veces es importante también refrenar el sistema de empatía. Respecto a las personas que tienen empatía cero, ahí hay una patología, que les impide comprender las consecuencias de sus acciones, están seguros de que nunca les van a castigar, no tienen miedos... Es una patología más compleja, pero decir que no tienen neuronas espejo sería una equivocación, porque hay psicópatas que disfrutan con sus actos criminales y ese disfrute se deriva de comprender que el otro está sufriendo.

-¿Cómo operan las neuronas espejo?

-Es un mecanismo bastante sencillo. Si tienes capacidad para hacer determinadas cosas y observas a una persona que está haciendo lo mismo, las neuronas espejo activan ciertos mecanismos motrices. Entiendes lo que está haciendo el otro porque tú también lo estás haciendo.

-¿Mentalmente?

-Sí, neurológicamente. Al principio hubo quien interpretaba estas neuronas como algo mágico, que se descargaba una y ya está. Sabemos que hay todo un patrón de actividad ligado a ellas.

-Usted sostiene incluso que las neuronas espejo podrían estar en la base de nuestro lenguaje.

-Estoy convencido de que es así, como sostengo en la teoría elaborada junto con Michael Arbib (director del Proyecto Cerebro de la Universidad Southern California). Sobre el origen del habla hay quienes piensan que tiene su origen en los sonidos de los animales, y otros que defienden una procedencia gestual. Pero las zonas neurales que controlan los sonidos de los animales no se corresponden con nuestro centro del lenguaje y están relacionados con las emociones. La cuestión es que no tenemos una comprensión inmediata del lenguaje, el consenso entre hablantes sobre lo que significa una palabra es complejo y, en cambio, hay sonidos muy ligados a determinadas acciones. Pero esto es un asunto muy polémico, aunque estoy convencido de que tenemos razón en nuestra teoría, que consiste en sostener que la estructura precursora de lo que es el área de Broca, el centro cerebral del lenguaje, contaba con un sistema para reconocer las acciones de los demás. Esa capacidad de interpretar las acciones permitió el desarrollo del lenguaje, que, en un primer, momento, consistiría en una comunicación con gestos de la boca y la cara.

-¿La neurociencia es todavía un ámbito de conocimiento muy abierto, en el que cuesta asentar ciertas bases?

-En la Academia de Ciencias de Francia estaba prohibida la controversia sobre el origen del lenguaje. La neurociencia no ha chocado con problemas fuertes respecto a esto, pero entre los psicólogos sí, porque hay un fuerte reduccionismo que provoca que la ciencia derive en ideología. En los últimos veinte o treinta años se ha producido un cambio de paradigma. Ahora tenemos un montón de estudios cerebrales y de imágenes que sustentan teorías que para la psicología ya no resulta fácil desechar.

-Las neuronas espejo son responsables de la imitación y de la comprensión de las acciones. ¿Qué papel juega la imitación en nuestro aprendizaje?

-Un tremendo papel. Aunque la imitación parece denigrante, resulta muy buena para nuestra cultura. Si inventas algo y yo puedo imitarlo, permanecerá en la sociedad. Si eso no es posible, desaparecerá. Nuestra cultura se basa en una serie de imitaciones, empezando por el paradigma experimental de la ciencia, que implica que todo experimento ha de ser reproducible para que tenga validez científica. La industrialización conlleva un alto grado de imitación, ahora todo el mundo copia a todo el mundo, sean coches u ordenadores. Los niños deberían aprender a imitar. La imitación es buena.

-¿Se refiere a una imitación inconsciente o deliberada?

-Para imitar bien hay que pensar. La imitación inconsciente puede llevar a imitar cosas que carezcan de sentido. La teoría del gen egoísta de Dawkins sostiene que el principal cometido de los genes es copiarse a sí mismos, algo que puede parecer un poco tonto.

-¿Y esas similitudes en el comportamiento gestual que a veces se dan entre padres e hijos o entre personas que conviven estrechamente responden a alguna imitación inconsciente?

-Es un sistema de estabilidad que contribuye a crear vínculos de ayuda entre los miembros de un grupo.

-Un mundo en el que el contacto interpersonal es quizá más estrecho y continuado que nunca, a través de una amplia tecnología, pero cada vez menos cara a cara, ¿altera de alguna manera esas respuestas neurológicas?

-Veo un peligro en eso. La comunicación con el cuerpo, el gesto, el tocar es mucho más natural y estableces vínculos más fuertes. Lo otro es más frío y no está en la base biológica de nuestra evolución. Ocurre con el teléfono. Es impresionante ver a dos novios hablando por teléfono cuando uno está casi al lado del otro. ¿Qué vínculo se crea así?

-A partir del conocimiento que tenemos de cómo se desarrolla esta interacción humana, de sus bases neurológicas, ¿cabe algún entrenamiento de esas capacidades?

-Aquí estoy un poco perdido. Estoy seguro de que podemos mejorar el sistema motriz y comprender el comportamiento social. Pero la emoción que acompaña a esa acción no sé cómo se hace. Quizás el arte pueda servir para eso, porque descansa sobre las mismas bases que las emociones. Pero esto es una especulación, no una teoría elaborada, aunque avanzar en ello quizá suponga avanzar en la empatía.

-La emoción podría considerarse un descubrimiento reciente en la neurofisiología. Antes parecía algo inmanejable para la ciencia. Ahora sabemos que tiene más peso del que creíamos en nuestro aparente comportamiento racional.

-Nuestras decisiones tienen la misma probabilidad de éxito si se sustentan sobre una base racional que si lo hacen sobre una base emocional. Al menos eso sostiene cierto premio Nobel de Economía. Las emociones tienen una función tremenda en nuestras decisiones, aunque existe la tendencia a prevenir determinados comportamientos que se sustentan en ellas diciendo cosas como 'eres demasiado emocional'.

 

 

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Junio 2000