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NOTAS

Cerebro

Anencefalía

María Jazmín Torregiani (Febrero 05, 2001)

- 05.02.2001 - 


Recomiendan ácido fólico para prevenir defectos congénitos.

La Nación – Martes 16 de enero de 2001  

El fallo de la Corte Suprema de Justicia, que la semana pasada autorizó a inducir el parto de Silvia Tanus, una mujer que gestaba un hijo con diagnostico prenatal de anencefalia, resulto tan impactante que apartó de la escena algunas aclaraciones indispensables. 

El hecho de que la anencefalia constituye sólo uno de los llamados defectos de cierre del tubo neural es una de ellas. Y algo más importante: en la mayoría de los casos, estos defectos podrían prevenirse mediante la ingesta preconcepcional de una vitamina del grupo B: el ácido fólico. 

Considerados la segunda causa de defectos congénitos después de las cardiopatías congénitas los del cierre del tubo neural ocurren en uno de cada mil nacimientos e incluyen un amplio abanico de patologías, algunas mortales y otras más o menos discapacitantes según el grado de compromiso de los órganos involucrados: el cerebro, la médula espinal y la columna vertebral. 

La anencefalia es el caso extremo, donde falta la mayor parte del cerebro. Pero son más frecuentes el mielomeningocele (abertura del canal medular), el encefalocele (el tejido cerebral sobresale de una parte del cerebro mal formada) o el meningocele (las meninges aparecen en forma de quiste a través de las vértebras que no completan su formación)”, explica el doctor Jorge Grippo, jefe de la División Neurología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez. 

Males que pueden prevenirse 

Un trabajo realizado por especialistas de la sección genética del hospital, que recoge evidencias científicas internacionales, indica que “la ingestión periconcepcional del ácido fólico puede disminuir en más del 70 % la incidencia de los defectos de cierre del tubo neural”. Esa vitamina está presente en ciertos alimentos, aunque la fuente más aceptada es el ácido fólico medicamentoso. 

“El período ideal para la ingestión del ácido fólico es desde los tres meses anteriores a la fecundación hasta las ocho semanas de amenorrea. Pero considerando la pobre planificación familiar que existe en nuestro país (...) lo deberían tomar todas las mujeres en edad fértil”, explica el doctor Ernesto Goldshmidt. 

Según el genetista, “aunque estos días se dijo que la anencefalia es un problema genético, esta verdad es parcial. A esa predisposición se suman otros factores, como la diabetes en la madre, sus deficiencias nutricionales (básicamente de ácido fólico y el empleo de ciertos fármacos”. También aclara que “las mujeres que ya han tenido antecedentes en la gestación de bebés con estos defectos necesitan enfatizar la prevención”.

Anencefalia

Antes de llamar a la justicia 

Es sabido que la Corte Suprema de Justicia autorizó a inducir el parto de una mujer que gestaba un hijo con diagnóstico prenatal de anencefalia. Así como también que se están analizando cuestiones bioéticas acerca de cuándo y cómo autorizar la inducción del parto cada vez que el diagnóstico prenatal fuera de un defecto congénito del mismo tipo. 

Ahora bien, puede resultar comprensible la decisión de la corte en esta oportunidad, pero no suficiente para un futuro próximo el hecho de legalizar procedimientos frente a la aparición de estas anomalías. Más conveniente sería que una autorización de esa envergadura estuviera acompañada por una clara y completa información de prevención cada vez que ello fuera posible.  

Gracias a la ciencia, podemos decir que para los defectos de cierre del tubo neural  (dentro de los cuales la anencefalia es el caso extremo) tal prevención existe. Y que resulta necesario ocuparse no sólo por la sanción de una ley, sino también por poder junto a ello dar un paso más y quizás más acá, puesto que la prevención hace posible pensar en un tiempo antes de recurrir a la ley, y lo que es aún mucho más importante: “permitiría  disminuir en más del 70 % la incidencia de los defectos de cierre del tubo neural”. Es preciso que la difusión de la importancia del ácido fólico en el período fértil de la mujer no quede únicamente en los diarios de la semana, sino que se pueda tomar conciencia acerca de su real incidencia en la gestación de un bebé sano. 

Una persona realizó la hipotética sumatoria del gasto que representaría para el gobierno la distribución gratuita del ácido fólico en mujeres en período fértil, y cuánto el tratamiento y seguimiento de pacientes con defectos en el tubo neural y llegó a la conclusión de que el gasto en la distribución gratuita del medicamento no llegaba ni a la cuarta parte de lo que significa actualmente la atención de estos pacientes.

La persona mencionada no es economista ni se ocupa de las finanzas del gobierno, pero forma parte del equipo interdisciplinario de Espina Bífida que atiende en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez a más de 1000 pacientes que padecen defectos en el tubo neural. 

Lo llamativo es que muchos de los padres de niños con este tipo de enfermedades, aún conociendo la mayor predisposición a concebir un hijo con una problemática semejante y teniendo información acerca del efecto preventivo del ácido fólico, no lo consumen. 

Estudios realizados con grupos de madres de niños con mielomeningocele, dieron cuenta de que ellas encontraban en los anticonceptivos orales la forma de impedir el nacimiento de un nuevo hijo con esa patología. “No es que las madres no fueran conscientes del problema, o ignoraran la existencia del ácido fólico, sino que mediante los anticonceptivos obtenían un doble beneficio: no quedar embarazadas, y no tener un niño con las mismas condiciones que el primero”.  

De aquí la necesidad de encontrar modos de intervención, que sin dejar de atender a las creencias y actitudes de la población, provean de herramientas y recursos (tanto en información, como en el suministro del medicamento) que permitan disminuir la aparición de estos casos. 

La reflexión es entonces a favor del 70% de responsabilidad que nos concierne como sujetos en cuanto a una posible prevención de dichas enfermedades. Y dejar entonces que la ley  responda no más que por el 30 % restante.                                                                    

                                                            María Jazmín Torregiani

                                                            Licenciada en Psicología

                                                            jazmintorregiani@lvd.com.ar

 

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Junio 2000